El sector logístico español vive uno de sus ciclos de mayor demanda de suelo. Las plataformas de comercio electrónico, la reorganización de las cadenas de suministro y la concentración de operadores de transporte han multiplicado las solicitudes de suelo apto para naves y centros de distribución. Quien no actúa con rapidez y con la estructura jurídica adecuada pierde la parcela frente a fondos internacionales con equipos especializados que cierran operaciones en semanas. La oportunidad, una vez que desaparece del mercado, raramente vuelve.
No todo el suelo es igual ante la ley. El suelo logístico y de transporte combina exigencias de la normativa urbanística, la legislación sectorial de transportes, las ordenanzas municipales sobre usos industriales y, en muchos casos, la normativa medioambiental. Esta confluencia convierte la compra de una parcela destinada a una nave o plataforma en un ejercicio técnico-jurídico de mayor complejidad que la adquisición de un local comercial o una oficina.
En nuestra experiencia asesorando a empresas del sector, la mayoría de los problemas que afloran durante la construcción o la explotación tienen su origen en una calificación urbanística que no se verificó correctamente antes de la firma. La inscripción en el Registro de la Propiedad acredita la titularidad y las cargas registradas, pero no garantiza que el uso logístico esté permitido en la parcela ni que el aprovechamiento edificable sea el que el vendedor describe en su ficha comercial.
Esa creencia – que la inscripción registral elimina el riesgo – es el error más frecuente que observamos en inversores que acceden al mercado sin asesoramiento especializado. El Registro de la Propiedad y el planeamiento urbanístico son registros distintos y no siempre coinciden. La clasificación de suelo corresponde al planeamiento municipal; el Registro solo refleja lo que las partes inscriben.
El punto de partida de cualquier operación de suelo logístico es determinar la clasificación y la calificación urbanística de la parcela. La clasificación puede ser suelo urbano, urbanizable o no urbanizable. La calificación define el uso permitido: industrial, logístico, terciario, mixto o residencial.
Para una plataforma de distribución o un centro de transporte, el uso habitual exigido es el industrial-logístico o, en algunos planes generales, una categoría específica de actividades terciarias de distribución. Si la parcela tiene calificación residencial o terciaria comercial, construir una nave de gran superficie puede resultar inviable o requerir una modificación del planeamiento, proceso que suele prolongarse durante años.
Conviene verificar también la edificabilidad bruta y neta, la ocupación máxima, la altura permitida, las distancias a lindes y los retranqueos obligatorios. Una parcela con una edificabilidad menor a la prevista en el proyecto puede hacer inviable la rentabilidad de la operación. La diferencia entre la edificabilidad inscrita en el Registro y la que fija realmente el planeamiento vigente puede suponer la inviabilidad de un proyecto que parecía cerrado.
¿Qué ocurre cuando el suelo está en proceso de desarrollo urbanístico? En ese caso, la empresa adquiere suelo urbanizable no sectorizado o sectorizado pendiente de gestión. Los plazos de transformación son inciertos, los costes de urbanización recaen sobre los propietarios y el proceso puede verse interrumpido por recursos administrativos de terceros. Recomendamos extremar la cautela en estas situaciones.
La diligencia debida inmobiliaria aplicada a suelo logístico tiene una secuencia clara. Saltarse cualquiera de estas fases para ganar tiempo es una de las fuentes más habituales de pérdidas en operaciones que aparentemente tienen todo el sentido económico.
Para ampliar la metodología de esta fase, recomendamos consultar nuestro análisis sobre due diligence inmobiliaria y los riesgos que la empresa debe anticipar.
La decisión sobre el vehículo adquirente no es solo fiscal. Tiene implicaciones en el control de la operación, en la responsabilidad frente a terceros y en la capacidad de desinversión futura.
Las opciones más habituales en operaciones logísticas de empresa son las siguientes.
La elección del vehículo determina, a su vez, la tributación de la adquisición. El Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (ITP y AJD) tiene tipos cedidos a las Comunidades Autónomas, por lo que el coste fiscal varía según la ubicación de la parcela. Conviene incorporar ese análisis desde la fase de estructuración, no cuando la operación ya está cerrada.
Nuestra práctica de asesoramiento inmobiliario y de inversión extranjera cubre tanto la estructuración del vehículo como la negociación del contrato de compraventa y el seguimiento de la licencia de actividad.
Cuando el adquirente es una empresa extranjera o un fondo no residente en España, la operación puede quedar sujeta al control de inversiones extranjeras directas. El régimen de autorización previa para determinados sectores estratégicos incluye, en algunos supuestos, activos de infraestructura y logística crítica.
La regulación española en materia de inversión extranjera transpone el mecanismo europeo de control y otorga al Consejo de Ministros la facultad de suspender o condicionar operaciones que afecten a la seguridad o a sectores considerados estratégicos. La catalogación de un activo logístico como infraestructura crítica o estratégica depende de su naturaleza, su dimensión y su vinculación con servicios esenciales.
No verificar la aplicabilidad del control de inversiones extranjeras antes de firmar puede suponer la nulidad de la operación o la imposición de condiciones que alteren sustancialmente la rentabilidad del proyecto.
En nuestra experiencia estructurando operaciones de inversión extranjera en España, el análisis previo de este régimen es una de las diligencias que con mayor frecuencia se omite en operaciones de mediana escala. Los fondos anglosajones o asiáticos que adquieren plataformas logísticas en España deben evaluar este punto desde el inicio del proceso, especialmente cuando el activo se sitúa en corredores de transporte estratégicos o zonas portuarias.
Cuando la operación presenta elementos transfronterizos que requieren coordinación jurídica en otras jurisdicciones, trabajamos con abogados locales de confianza en la jurisdicción correspondiente, sin perjuicio de mantener la dirección jurídica de la operación desde España.
El contrato de compraventa de suelo logístico no es un formulario estándar. Cada operación tiene sus peculiaridades, y el contrato debe reflejarlas con precisión.
Los aspectos que requieren mayor atención son los siguientes.
La fase de negociación del contrato es también el momento en que deben negociarse las condiciones del arrendamiento previo (preletting) si el operador logístico ya está identificado. Un compromiso de arrendamiento sólido desde el inicio mejora las condiciones de financiación y reduce el riesgo promotor.
La obtención de licencias es la fase que con mayor frecuencia descalibra el calendario de una promoción logística. En nuestra práctica, hemos observado que los promotores más experimentados elaboran un cronograma de licencias desde la firma del contrato y asignan un responsable de seguimiento para cada hito administrativo.
Las licencias y autorizaciones habituales en una promoción logística son las siguientes.
Coordinar estos procedimientos de forma paralela, en lugar de secuencial, puede reducir el plazo total de implantación de forma significativa. Esa coordinación es, precisamente, uno de los servicios que aportamos en operaciones de promoción logística.
La fiscalidad de la operación depende de varios factores: la condición del vendedor (empresario o particular), el tipo de suelo (edificado o no), la calificación como primera entrega o segunda entrega y la estructura del vehículo adquirente.
En líneas generales, la transmisión de suelo entre empresarios está sujeta al Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) al tipo general del 21 % cuando el vendedor actúa como sujeto pasivo del impuesto y la operación no está exenta. Si la transmisión está exenta de IVA, tributa por ITP, cuyo tipo es cedido a las Comunidades Autónomas y varía según la ubicación. La elección o renuncia a la exención de IVA en transmisiones de suelo es una decisión que tiene implicaciones en la deducibilidad del impuesto soportado y debe analizarse cuidadosamente.
El Impuesto sobre Sociedades (IS) al tipo general del 25 % incide en los resultados generados por la sociedad adquirente durante la fase de desarrollo y, posteriormente, en las rentas de arrendamiento o en la plusvalía generada en la desinversión. Las entidades de nueva creación pueden beneficiarse del tipo reducido del 15 % en los primeros períodos con base imponible positiva, lo que puede ser relevante cuando el vehículo adquirente es de constitución reciente.
La plusvalía municipal – Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (IIVTNU) – tiene dos métodos de cálculo tras la reforma de 2021, y su impacto depende de los valores catastrales y del período de tenencia del suelo. Conviene verificar con la normativa vigente cuál de los dos métodos resulta más favorable en cada operación concreta.
El régimen económico y fiscal de Canarias (REF/ZEC) ofrece incentivos fiscales específicos para inversiones en el archipiélago, lo que puede resultar relevante para operaciones de suelo logístico en Las Palmas o Santa Cruz de Tenerife. No citar tipos concretos sin contrastar con la normativa vigente en el momento de la operación.
Antes de formalizar cualquier compromiso de compra sobre suelo logístico, la dirección debe haber verificado los siguientes puntos.
Hemos estructurado operaciones inmobiliarias y de inversión extranjera en oficinas, suelo y activos hoteleros para grupos empresariales que, precisamente, utilizaron este tipo de verificación previa para evitar sorpresas que habrían impactado directamente en su rentabilidad.
Las operaciones de compra de suelo logístico conectan habitualmente con el asesoramiento en estructuración de sociedades patrimoniales y la revisión de pactos de socios en vehículos de coinversión, materias que abordamos dentro de nuestra práctica de Derecho societario. Asimismo, la posterior gestión del activo puede implicar operaciones de arrendamiento comercial de larga duración, contratos build-to-suit y desinversión a fondos institucionales, todas ellas con una dimensión fiscal relevante que coordinamos con nuestro equipo de fiscal y tributario.
Para operaciones en el sector turístico-hotelero que combinan suelo y licencias de actividad, puede resultar de interés consultar nuestra guía sobre cómo estructurar una operación en turismo y hostelería, que comparte muchos de los ejes de análisis que hemos desarrollado aquí.
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